Todo lo que ya no es igual




¿Te has sentido alguna vez tan inhumano que pensaste que no habría nada más.
Has mirado a tu alrededor y no has visto nada que te recordase a un árbol?
¿Te has sentido alguna vez indigno de tu condición biológica? Como si ninguna parte de ti ya mereciese pertenecer a un orden existente. Como sólo materia inerte. Polvo barrido. Este trabajo es un llanto. Un funeral. A mi condición de ser humano. De ser orgánico. Esto es mi culpa. Es la de todos.
Es la memoria de lo que alguna vez aspiramos a ser antes de perdernos en algún remoto eslabón.
Es aquel hombre que buscaba pan en la basura mientras yo iba a una fiesta vestido de forma elegante.
Este trabajo es mi deber. El viaje que he de deshacer.


“Salí de casa a la noche, vestido con un traje elegante para una fiesta a la que había sido invitado, y vi a un hombre buscando entre la basura barras de pan.”

“Todo lo que ya no es igual” es la segunda parte y la conclusión del proyecto performativo “Todo lo que ya no es igual” del artista Juan Yuste.
Esta parte final consistirá en un proyecto performativo de fotografía, poética e instalación global, generada a raíz de la extensión del proyecto original que trata sobre la pérdida y la memoria, de la batalla perdida contra el olvido y la desaparición de los recuerdos y la naturaleza, la consciencia de lo natural en el ser humano.

Dicha extensión, si bien con un carácter profundamente personal y biográfico al igual que su predecesora, cuenta con una mayor dimensión social (quizás antisocial) y de protesta y nace de un hecho minúsculo y fortuito, pero traumático en la vida del artista.
De la obsesión por la memoria, el recuerdo y la desnaturalización, se enraíza y extiende un sentimiento de la perdida de organicidad, deshumanización y ausencia de una identidad biológica, un automatismo incompatible con lo humano, con la consciencia y la conciencia, una desconexión de lo que nos hace ser. Una humanidad que avanza sin saber qué camino ha tomado, cual le precede o cual tomará, sólo avanza.
Con esta premisa el artista generará series de fotografías y material audiovisual además de un extenso elemento instalativo natural.
Por una parte el artista prestará a la naturaleza imágenes, tomas, fragmentos que lo representan en una imagen, una fotografía, una radiografía, etc., distribuyéndolos por lugares de importancia biográfica o sensorial para sí mismo, tomando imágenes de sus “imágenes”, de la memoria que esparce y siembra por el espacio. Dichos lugares estarán documentados y anotados vía geolocalización por lo que la gente o el propio artista podrá volver a visitarlos en el futuro y ver como ha devenido la instalación global.
En segundo lugar se generará una serie de fotografía y audiovisual con la idea opuesta, el artista introducirá en su propio cuerpo elementos propios a la naturaleza ajenos a su existencia (ramas, semillas, hojas, etc.) que haya tomado en dichos espacios tratando de asimilar y extender lo orgánico, lo biológico hacia sí. documentándolo de forma estética y con interés expositivo.